¿Persona Natural o Jurídica? Lo que todo emprendedor debe saber antes de montar su empresa

Cuando alguien decide emprender en Colombia, uno de los primeros dilemas es este: ¿debo registrarme como persona natural o constituir una empresa jurídica? Aunque parezca una simple cuestión administrativa, esta elección puede marcar el rumbo del negocio en términos legales, fiscales y patrimoniales.

¿Qué significa ser persona natural en un negocio?

Imagina que decides abrir una tienda de ropa con tu nombre: tú eres la empresa. Eso es ser persona natural comerciante. No hay una separación legal entre tú y el negocio. Usas tu cédula y te registras en la Cámara de Comercio. Es simple, rápido y barato. Pero también implica que si el negocio va mal, tus bienes personales —tu casa, tu carro o tus ahorros— podrían ser embargados para pagar las deudas del emprendimiento.

¿Y qué pasa con la persona jurídica?

Ahora, si en vez de eso creas “Ropa al Día S.A.S.”, estás formando una entidad legal aparte de ti. Aunque tú seas el dueño, la empresa tiene su propio NIT, su propio nombre y su propio patrimonio. Eso significa que si el negocio cae en deudas, en principio, solo se arriesgan los activos de la empresa, no los tuyos.

¿Cuál cuesta más y cuál es más fácil?

Como era de esperarse, crear una persona natural es más económico y ágil. No necesitas abogado, ni redactar estatutos, ni pagar notaría. En cambio, formar una sociedad (como una S.A.S. o una Ltda.) implica más pasos: definir estatutos, tramitar registros, pagar derechos y posiblemente pedir asesoría legal.

La cara del negocio también importa

Una empresa con razón social suele generar más confianza que un emprendimiento a nombre propio. Si quieres venderle al Estado, conseguir socios, atraer inversión o cerrar contratos con grandes empresas, lo más probable es que te exijan ser persona jurídica. No es solo un tema de imagen: es una cuestión de estructura legal y credibilidad.

¿Y los impuestos? Aquí viene lo bueno…

Como persona natural puedes tener ventajas si tu negocio es pequeño: no cobras IVA al principio, quizás ni siquiera tengas que declarar renta si tus ingresos son bajos. Pero a medida que creces, el panorama cambia. Las tarifas de renta para personas naturales son progresivas y pueden ser bastante altas. Además, no puedes diferir impuestos: todo lo que ganas, tributa ese mismo año.

En cambio, las sociedades tributan con una tarifa fija (35%) y tienen más herramientas para planear y optimizar su carga tributaria, aunque tengan más responsabilidades fiscales desde el primer día (como presentar declaraciones de renta e IVA).

Y en el día a día, ¿quién la tiene más difícil?

Una persona jurídica tiene que llevar contabilidad formal, hacer actas, cumplir con normas societarias y muchas veces contratar un contador. Una persona natural, si es pequeña, puede manejarse con una contabilidad básica. Pero ojo: menos trámites no significa menos obligaciones. Ambas figuras deben cumplir con las normas laborales si tienen empleados, afiliar a su gente a seguridad social y pagar prestaciones.

Entonces, ¿cuál escoger?

Depende. Si apenas estás arrancando, con bajo riesgo y pocos recursos, quizás te conviene empezar como persona natural. Pero si tu idea es crecer, buscar inversión, contratar personal o proteger tu patrimonio desde el inicio, la figura de persona jurídica ofrece muchas ventajas.

En cualquier caso, lo importante es formalizarse. No solo por los beneficios legales, fiscales o comerciales, sino por la tranquilidad de hacer las cosas bien. Y recuerda: siempre puedes empezar como persona natural y más adelante evolucionar hacia una sociedad.